“Una sola salud” (en inglés, One Health) pone nombre a algo que se sabía desde hace más de un siglo: la salud humana y la sanidad animal son interdependientes y están vinculadas a los ecosistemas en los que coexisten. La pandemia hizo asumir esta realidad aun entre los más escépticos.

El concepto «Una sola salud» tiene como objetivo equilibrar y optimizar la salud de personas, animales y ecosistemas, empleando sus interdependencias para determinar sistemas de vigilancia y control de enfermedades, comunes a los tres ámbitos.

Zoonosis

La salud humana y la salud animal están muy relacionadas. Más de la mitad de las enfermedades humanas transmisibles son zoonóticas -es decir, se transmiten a las personas desde los animales- o lo fueron en su origen. La Organización Mundial de la Sanidad Animal indica que el 60 % de los agentes patógenos que causan enfermedades humanas son de origen animal, bien en los animales domésticos o en los silvestres.

Las zoonosis constituyen un grupo de enfermedades de los animales que son transmitidas al ser humano por contagio directo con el animal enfermo, a través de algún fluido corporal como orina o saliva, o mediante la presencia de intermediarios como mosquitos, otros insectos u otro animal.

El concepto One Health trata de adaptarse al mundo actual. Fenómenos como la globalización, las migraciones, la movilidad por todo el planeta, las alteraciones en la distribución geográfica de especies animales, las nuevas rutas migratorias animales, el cambio climático, la deforestación, la ganadería intensiva, la contaminación ambiental han intensificado la interdependencia entre la salud de las personas, la salud de los animales y la salud del medio ambiente.

Hemos de ser conscientes: Nuestro mayor contacto con animales silvestres y domésticos está favoreciendo la transmisión de enfermedades entre animales y personas.