La inteligencia artificial (IA) plantea numerosas dudas y arduas cuestiones, en muchas ocasiones directamente relacionadas con la ética y la moral. Pero lo cierto es que tiene resultados sorprendentes y aplicaciones que pueden abrir enormes posibilidades. No es de recibo decir no sin más. Al menos desde el punto de vista de la salud.

En medicina puede contribuir a mejorar la salud y calidad de vida de enfermos y cuidadores, y hasta salvar vidas. Que, no lo olvidemos, es el objetivo y lo realmente deseable. Los pacientes se benefician de los resultados prácticos de la IA en las enfermedades. Además, la IA revoluciona el acceso a la información pues los pacientes pueden obtener conocimientos de salud de forma personalizada y rápida.

Nuevo paradigma

La capacidad de los sistemas de IA para interpretar y explicar datos médicos impacta en la toma de decisiones para profesionales y pacientes. La IA puede ayudar a los profesionales sanitarios en los casos de fragilidad y edades extremas; en las enfermedades emergentes y las nuevas zoonosis; en la gestión masiva de datos de salud, la edición génica y las terapias avanzadas; en la sostenibilidad de los sistemas sanitarios; en oncología, neurología, cardiopatías, tuberculosis, enfermedades mendelianas -las causadas por la mutación de un gen-, en farmacogenómica, en las enfermedades raras.

Ya grandes compañías farmacéuticas apuestan por el desarrollo de medicamentos a través de IA y están invirtiendo grandes sumas de dinero para desarrollar modelos que permitan desarrollar nuevos fármacos en menos tiempo. Por ejemplo, su potencial para mejorar la atención en cáncer no deja de crecer y podría mejorar la detección precoz del cáncer y ayudar a compensar los retrasos diagnósticos.

Como muestra un botón: La Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO) ha establecido recientemente una nueva “Guía para la presentación de evidencia basada en el mundo real en oncología”, en la que ofrece recomendaciones y consideraciones sobre la IA para presentar datos basados en la práctica clínica.

La IA está transformando la medicina, aunque sin duda existen grandes retos que hay que determinar antes de generarilizar su aplicación habitual sin más. De todas formas, la colaboración entre profesionales médicos y los sistemas de IA, así como la supervisión humana, son esenciales para su plena aceptación e incorporación y para la evolución de la medicina del futuro.