Los accidentes cerebrovasculares son una de las principales causas de mortalidad en España y uno de los primeros factores de discapacidad: el 40% de los supervivientes se enfrentan a secuelas, de mayor o menor gravedad, que cambian la vida de muchos de ellos.

La incidencia de esta enfermedad va en aumento en España y en todo el mundo, en paralelo al envejecimiento de la población y a unos hábitos de vida que no son sanos, como señala la Sociedad Española de Neurología. La mejora del diagnóstico y del tratamiento se ha traducido en una reducción de la mortalidad, pero uno de cada seis españoles va a sufrir un ictus a lo largo de su vida.

Cada año se producen en España más de 120.000 casos de ictus, una enfermedad neurológica considerada ya la segunda causa de muerte en nuestro país. El tiempo es crucial en esta patología, especialmente ante los primeros síntomas de alerta (dolor de cabeza, pérdida de sensibilidad, fuerza, equilibrio, alteraciones del habla…) y para las consecuencias que puede provocar en lo pacientes, que pueden ser devastadoras. Un tercio de supervivientes queda con secuelas que se intentan rehabilitar, con el objetivo de recuperar lo mejor posible las funciones perdidas. Los grandes discapacitados no podrán volver a trabajar. Necesitarán el apoyo de un cuidador o alguien de la familia, que quizá tenga que dejar el trabajo. Si van en silla de ruedas, será preciso adaptar la vivienda.

Código Ictus

El ictus es una enfermedad neurológica en la que, solamente en España, se diagnostican cada año más de 120.000 casos y que está ya considerada como la segunda causa de muerte. No hacer ejercicio, una alimentación inadecuada, con exceso de grasas, la hipertensión arterial y el consumo de tabaco y otras drogas aumentan la posibilidad de tener un ictus.

Cada hora que un paciente con ictus pasa sin recibir un tratamiento efectivo pierde tantas neuronas como cuando pasan tres años y medio de vida, asegura el Dr. Pedro Navia, responsable de Neuro Intervencionismo del Hospital Universitario La Paz de Madrid.

En el momento en que se produce es necesario actuar con la mayor rapidez posible para minimizar el riesgo de secuelas. Cuando se activa el Código Ictus, se pone en marcha un complejo engranaje sanitario preparado para optimizar el tiempo, diagnosticar y tratar al paciente lo antes posible, participando servicios de emergencias extrahospitalarias, de Urgencias, neurólogos, radiólogos, neurorradiólogos intervencionistas, enfermería y técnicos especializados.