Los medicamentos son una de las principales innovaciones de la era moderna al haber contribuido en gran parte a alargar la vida de la especie humana y aumentar el bienestar de la población.

Los medicamentos benefician a la sociedad en su conjunto, al potenciar la eficiencia del sistema sanitario, permitir una mayor productividad laboral y generar una contribución positiva, tanto directa como indirecta, a la economía nacional.

En el ámbito económico, la industria farmacéutica (incluyendo la industria biofarmacéutica) es uno de los principales generadores de valor añadido, empleo de calidad y competitividad de las economías desarrolladas.

En España las empresas farmacéuticas representan el 0,2% de las empresas industriales del país, pero aportan el 2% del empleo, el 2,2% de la cifra de negocios, el 3,3% del valor añadido, el 4,2% de las exportaciones y el 18,9% del gasto en investigación y desarrollo de los sectores industriales.

Ahorros

La utilización de medicamentos innovadores más eficaces que los anteriores puede redundar en un ahorro de costes, tanto públicos como privados, tanto sanitarios como no sanitarios y tanto directos como indirectos.

El uso de medicamentos innovadores, más eficaces, también puede generar ahorros a través de la menor carga de cuidados personales, formales o informales, que requieren los pacientes, gracias al mejor estado de salud que consiguen estos fármacos innovadores. Los beneficios pueden ser especialmente relevantes en patologías relacionadas con las edades avanzadas, como la demencia, la enfermedad de Alzheimer o el Parkinson.