Nuestra salud es resultado de la combinación de nuestros genes y de factores no genéticos. De hecho, tan solo un pequeño porcentaje de enfermedades se debe exclusivamente a causas genéticas y para estudiar cómo afecta el entorno a la salud surgió el concepto del exposoma, definido como todos aquellos factores no genéticos a los que estamos expuestos que condicionan el estado de salud o enfermedad.

El término lo acuñó en 2005 el epidemiólogo molecular Christopher P. Wild, director de la Agencia Internacional de Investigación sobre Cáncer, y se refiere a los factores de exposición a sustancias químicas, radiación, temperatura, ruido, alimentos, estrés, agentes ambientales, ámbito socioeconómico, entorno urbano, agentes infecciosos y estilo de vida.

Profundizar en las causas de las enfermedades

El exposoma ha ido adquiriendo un mayor protagonismo en las investigaciones biomédicas para profundizar en las causas de las enfermedades. De hecho, ha sido posible establecer relaciones causa-efecto entre factores no genéticos que componen el exposoma y patologías concretas.

Gracias a la integración de la información derivada del estudio del exposoma, podrá ser posible la identificación de biomarcadores de riesgo para desarrollar algunas patologías asociados con ciertas exposiciones, el diseño de iniciativas de prevención de enfermedades concretas o la formulación de recomendaciones de hábitos saludables tanto para grupos poblacionales como de forma individual.

El estudio del exposoma es muy complejo y debe seguir un enfoque multidisciplinar que se apoye y complemente en el conocimiento de disciplinas como la toxicología, la epidemiología, la medicina clínica, las ciencias ómicas y las ciencias de datos, entre otras. La aplicación en la práctica clínica de la información derivada del estudio del exposoma es previsible que resulte fundamental en el diseño de acciones preventivas, diagnósticas y terapéuticas en la medicina del futuro y en las políticas de salud pública.