El número de nuevos casos de cáncer de pulmón estimados para 2020 en España es de casi 30.000, según la Red Española de Registros de Cáncer. El cáncer de pulmón es una patología que suele tener un pronóstico complicado, pero que ha mejorado gracias a la medicina de precisión.

No se trata sólo de fármacos sino también de sistemas de diagnóstico y seguimiento como los estudios moleculares, que aportan una mayor información sobre la genética del tumor y sus posibles mutaciones. De esta manera, es más fácil decidir qué tratamiento va a ser más eficaz para el paciente, aumentando su calidad de vida y su supervivencia.

“En algunos casos frente al cáncer de pulmón es importante la re-biopsia de la enfermedad (o biopsia líquida si no es posible la biopsia sólida) cuando progresa a una primera terapia, para identificar los mecanismos de resistencia a un posible tratamiento inicial”, afirma Manuel González Moya (en la foto), miembro del equipo de Oncología Médica de Oncoavanze, centro de asistencia oncológica.

Según González Moya, “en los últimos años estamos viviendo una verdadera revolución con la identificación de alteraciones moleculares en las células tumorales, algunas de ellas implicadas en el crecimiento y multiplicación de las mismas, siendo catalogadas como posibles dianas terapéuticas”.

“En relación al beneficio –prosigue- que aportan estas nuevas técnicas diagnósticas, cabe destacar que en el cáncer de pulmón no escamoso es necesario determinar en las células tumorales alteraciones genéticas (…), ya que existen varias opciones de tratamiento dirigido”.

“Es de especial interés –continúa González Moya- la realización de técnicas de secuenciación genómica en una pequeña muestra tumoral, para poder detectar dichas alteraciones moleculares tanto para aplicar tratamientos ya autorizados y con demostrado beneficio para los pacientes, así como para valorar la inclusión de éstos en ensayos clínicos de nuevas terapias dirigidas”.