El problema del cambio climático, por decirlo suavemente, es malo. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), agencia científica del Departamento de Comercio de los Estados Unidos, pone los pelos de punta.

Según la NOAA, “la última vez que las cantidades de CO2 atmosférico fueron tan altas fue hace más de tres millones de años, cuando la temperatura era de 2 a 3°C superior y el nivel del mar era de 15 a 25 metros más alto que el actual».

La NASA espera huracanes más fuertes, sequías y olas de calor generalizadas, aumento del nivel del mar y un Ártico libre de hielo durante el verano, todo en este siglo. Algún atisbo de ello ya lo estamos viendo.

Prevenir, o al menos mitigar, estos cambios climáticos es importante para empresas y científicos. Mientras que algunos se centran en frenar nuestra producción de carbono con energía limpia, otros han comenzado a hacer una pregunta diferente: ¿Qué pasa si simplemente eliminamos el carbono de la atmósfera?

“Secuestro de carbono”

Startups orientadas a la eliminación de carbono, también conocido como secuestro de carbono, están trabajando en tecnologías que van desde la biología a la geología. El término secuestro de carbono hace referencia a la inmovilización de gases de efecto invernadero (dióxido de carbono y metano) a largo plazo.

Muchos otros proyectos están siendo analizados. Los investigadores están interesados ​​en utilizar el fitoplancton y las algas para absorber dióxido de carbono, y algunos llegan a sugerir que inundarán porciones de desiertos para que haya más zonas de agua para dedicar a estas investigaciones.

La idea de la eliminación de carbono ha fascinado a inversores como Bill Gates, por poner un ejemplo de alguien sobradamente conocido.